jueves, 17 de julio de 2014

PETRA

Soñé que sobre el desierto brillaba una luna nueva.
Mis pasos perdidos, hacia un lugar inconcreto -en la arena oscura y fría.
Ningún alma, ningún pájaro ni escorpión dormido -bajo las estrellas.
No tenía sed ni hambre, no sentía cansancio ni el agobio de la soledad
trazando un círculo en persecución de la meta
tras mi larga sombra sin esperanza.

Soñé que en esta noche atravesaba una grieta del mundo.
Y frente al templo de piedra imaginé que la luna roja era distinta.
El pequeño tigre aprende a morder el cuello de su presa,
los ojos del tigre vigilan -y el círculo se cierra.


Salvador Alís.





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