martes, 29 de abril de 2014
1970 Y MÁS TARDE
1970 Y MÁS TARDE
Muchas cosas quedan suspendidas en el tiempo. La bicicleta sin frenos con la que descendías montañas sigue rodando a toda velocidad
El río donde se hicieron los veranos es hoy una cinta de hielo entre las piedras de ambas orillas
La joven que un día -al amanecer- se despidió, aún sigue agitando la mano
Sospechas que la luna llena que brillaba sobre los olivos, todavía sigue brillando
Y esta noche te duele la rodilla, magullada y herida, que fue lastimada en 1970
Muchas cosas quedan atrás, luces rotas en la distancia. Se descubren nuevos planetas
Imaginas un mundo habitado sólo por animales y plantas, sin tu presencia
No hay ciudades en ese mundo. Los gatos y las bestias campan a sus anchas
Un león duerme sobre la hierba, un tigre parte las ramas de un árbol, un rostro se divide en dos mitades
Muchas cosas simples se complican, quedan pintadas, detenidas y congeladas, en la pantalla intermitente del tiempo
Te sientas frente a una pared blanca para contemplar las imágenes de ese mundo
Al otro lado de los muros permanece vacía la piscina donde se hicieron los veranos
Y sin embargo queda una montaña que deberás subir sin bicicleta
Un río donde sentir sus aguas heladas, una cueva más profunda como un ocho quebrado que comunica sus aguas
La lengua seca anhela esas aguas y pronuncia con dificultad sus nombres
La naturaleza está poblada por nombres
Agua Fría. Agua Espejo. Agua Agujero. Agua Galante. Agua Histérica. Agua Resplandeciente
Las cosas más simples tienen más nombres que las muy complejas
Se abre la puerta ( pintada de blanco en la pared ) y comienzan a desfilar caballos sentados en sillas de ruedas, osos sentados en sillas de ruedas, serpientes enroscadas en los círculos de las ruedas de las sillas, arañas dormitando suspendidas sobre los asientos de sillas de ruedas
Todo esfuerzo conduce a alguna parte. Para llegar a todo, ningún esfuerzo parece suficiente
Viajan los impedidos en avión, pero el viaje siempre es mental
Se juegan partidas de ajedrez sobre sillas de ruedas
Salvador Alís.
Muchas cosas quedan suspendidas en el tiempo. La bicicleta sin frenos con la que descendías montañas sigue rodando a toda velocidad
El río donde se hicieron los veranos es hoy una cinta de hielo entre las piedras de ambas orillas
La joven que un día -al amanecer- se despidió, aún sigue agitando la mano
Sospechas que la luna llena que brillaba sobre los olivos, todavía sigue brillando
Y esta noche te duele la rodilla, magullada y herida, que fue lastimada en 1970
Muchas cosas quedan atrás, luces rotas en la distancia. Se descubren nuevos planetas
Imaginas un mundo habitado sólo por animales y plantas, sin tu presencia
No hay ciudades en ese mundo. Los gatos y las bestias campan a sus anchas
Un león duerme sobre la hierba, un tigre parte las ramas de un árbol, un rostro se divide en dos mitades
Muchas cosas simples se complican, quedan pintadas, detenidas y congeladas, en la pantalla intermitente del tiempo
Te sientas frente a una pared blanca para contemplar las imágenes de ese mundo
Al otro lado de los muros permanece vacía la piscina donde se hicieron los veranos
Y sin embargo queda una montaña que deberás subir sin bicicleta
Un río donde sentir sus aguas heladas, una cueva más profunda como un ocho quebrado que comunica sus aguas
La lengua seca anhela esas aguas y pronuncia con dificultad sus nombres
La naturaleza está poblada por nombres
Agua Fría. Agua Espejo. Agua Agujero. Agua Galante. Agua Histérica. Agua Resplandeciente
Las cosas más simples tienen más nombres que las muy complejas
Se abre la puerta ( pintada de blanco en la pared ) y comienzan a desfilar caballos sentados en sillas de ruedas, osos sentados en sillas de ruedas, serpientes enroscadas en los círculos de las ruedas de las sillas, arañas dormitando suspendidas sobre los asientos de sillas de ruedas
Todo esfuerzo conduce a alguna parte. Para llegar a todo, ningún esfuerzo parece suficiente
Viajan los impedidos en avión, pero el viaje siempre es mental
Se juegan partidas de ajedrez sobre sillas de ruedas
Salvador Alís.
domingo, 27 de abril de 2014
DIBUJANDO UN CÍRCULO
DIBUJANDO UN CÍRCULO
Hace ya mucho tiempo: te bañabas en el río y eras el río
Morir es lo mismo que vivir. A veces, se pasa bien; a veces, se pasa mal; pero sabes quien eres y adonde vas
Hace ya mucho tiempo: heridas en la cara, jugando con la Naturaleza
Hoy tu cara revela algunas quejas. Andar es lo que importa
Senderos en la montaña, mapas urbanos, zonas acotadas
Al viento vuela una pequeña nube de humo que es tu alma. Y cada día desde entonces vas formando tu alma con pequeños soplos de humo
Hace ya mucho tiempo: las enormes piedras desprendidas dando forma a círculos en el barranco. En el agua contenida en esas formaciones
Hace ya mucho tiempo: te adentrabas en los pozos de las paredes exteriores y te bañabas en las aguas subterráneas
La gran pregunta tiene una respuesta simple
Hoy duermen las tres gatas en sus lugares favoritos
Pretendes escribir una carta de extensión variable. Esa carta podría comenzar por el fin
Nuestra historia se condensa -no sólo en humo- en pinturas y fotografías, en gatos en miniatura y en collages de cuero
Veinte mil cabras o cuarenta mil toros sobre el pasto, al atardecer
El sol molesta en una mitad de la cara al que tiene que morir
La estrategia de las rayas pintadas en las pieles de las cebras
Hace ya mucho tiempo: torturabas a los animales
Morir es lo mismo que vivir. A veces, se mata con remordimientos; a veces, se muere en paz
Un empleado de Correos cae en trance. No sabe quién es ni lo qué hace en su departamento
Las cartas no llegan. Ruidos en la escalera los hubo antes y los hay ahora
El actor no tiene que aprender su diálogo frente a la figura negra en la última representación. Simplemente habla por sí mismo
Hace ya mucho tiempo: hablando con los conejos blancos, con las gallinas amarillas, con el cerdo degollado
La Naturaleza tan altiva en los muros y en los pozos, y en las aguas subterráneas del castillo. Andar es lo que importa
La edad precisa visitas a domicilio. La ceguera pide ojos que aún vean
Victorias en postales negras. Y esqueletos en pinturas en gran abundancia
Toda cifra es arbitraria; todo cambio de sentido, a propósito
Insectos y super-héroes bajo el mismo sol de la infancia. Hace ya mucho tiempo
El padre y su cabellera blanca, el custodio del dinero que -de tanto en cuanto- se retiraba a un segundo plano para que el ladrón pudiera robar
Es tan simple como una exhalación de humo; algo más complejo que descorchar una botella
Sombra te hace una visita
Hace ya mucho tiempo: entre olivos en un campo y arañas voladoras y la luna llena
Hace ya mucho tiempo: sobre la alfombra de un hotel barato en Madrid
Hace ya mucho tiempo: frente a la fortaleza de Spandau
Hace ya mucho tiempo: cabellos rubios sobre un jersey colorado
Hace ya mucho tiempo: cortaste una flor. Y comprendes que cortar una flor es lo mismo que encontrar una piedra
Todo se halla al mismo nivel. Piedras y flores, hojas y notas, sonidos intermedios
Mañana será el principio del fin. Dibujando un círculo
Salvador Alís.
Hace ya mucho tiempo: te bañabas en el río y eras el río
Morir es lo mismo que vivir. A veces, se pasa bien; a veces, se pasa mal; pero sabes quien eres y adonde vas
Hace ya mucho tiempo: heridas en la cara, jugando con la Naturaleza
Hoy tu cara revela algunas quejas. Andar es lo que importa
Senderos en la montaña, mapas urbanos, zonas acotadas
Al viento vuela una pequeña nube de humo que es tu alma. Y cada día desde entonces vas formando tu alma con pequeños soplos de humo
Hace ya mucho tiempo: las enormes piedras desprendidas dando forma a círculos en el barranco. En el agua contenida en esas formaciones
Hace ya mucho tiempo: te adentrabas en los pozos de las paredes exteriores y te bañabas en las aguas subterráneas
La gran pregunta tiene una respuesta simple
Hoy duermen las tres gatas en sus lugares favoritos
Pretendes escribir una carta de extensión variable. Esa carta podría comenzar por el fin
Nuestra historia se condensa -no sólo en humo- en pinturas y fotografías, en gatos en miniatura y en collages de cuero
Veinte mil cabras o cuarenta mil toros sobre el pasto, al atardecer
El sol molesta en una mitad de la cara al que tiene que morir
La estrategia de las rayas pintadas en las pieles de las cebras
Hace ya mucho tiempo: torturabas a los animales
Morir es lo mismo que vivir. A veces, se mata con remordimientos; a veces, se muere en paz
Un empleado de Correos cae en trance. No sabe quién es ni lo qué hace en su departamento
Las cartas no llegan. Ruidos en la escalera los hubo antes y los hay ahora
El actor no tiene que aprender su diálogo frente a la figura negra en la última representación. Simplemente habla por sí mismo
Hace ya mucho tiempo: hablando con los conejos blancos, con las gallinas amarillas, con el cerdo degollado
La Naturaleza tan altiva en los muros y en los pozos, y en las aguas subterráneas del castillo. Andar es lo que importa
La edad precisa visitas a domicilio. La ceguera pide ojos que aún vean
Victorias en postales negras. Y esqueletos en pinturas en gran abundancia
Toda cifra es arbitraria; todo cambio de sentido, a propósito
Insectos y super-héroes bajo el mismo sol de la infancia. Hace ya mucho tiempo
El padre y su cabellera blanca, el custodio del dinero que -de tanto en cuanto- se retiraba a un segundo plano para que el ladrón pudiera robar
Es tan simple como una exhalación de humo; algo más complejo que descorchar una botella
Sombra te hace una visita
Hace ya mucho tiempo: entre olivos en un campo y arañas voladoras y la luna llena
Hace ya mucho tiempo: sobre la alfombra de un hotel barato en Madrid
Hace ya mucho tiempo: frente a la fortaleza de Spandau
Hace ya mucho tiempo: cabellos rubios sobre un jersey colorado
Hace ya mucho tiempo: cortaste una flor. Y comprendes que cortar una flor es lo mismo que encontrar una piedra
Todo se halla al mismo nivel. Piedras y flores, hojas y notas, sonidos intermedios
Mañana será el principio del fin. Dibujando un círculo
Salvador Alís.
viernes, 25 de abril de 2014
TRAGICOMEDIA
TRAGICOMEDIA
Con el tiempo se escribe más y se habla menos, se lee menos y se entiende más
Con el tiempo el amor se convierte en sueño y el sueño se repite cada noche según la lógica de las ensoñaciones
Un reloj de pulsera que nunca se detiene, abrazando la muñeca como un guante
Las finas saetas cuando se superponen; a veces son del mismo color, a veces hay una negra o plateada y también una roja o blanca o amarilla
El encendedor metálico junto a la pequeña brasa. La plata dormida, el oro devaluado, el coral roto
El fumador y su constante exhibición de humo. Su repertorio de gestos
El escritor, al igual que el pintor, frente a su papel en blanco
El actor que ha sido abandonado en un escenario frente a un público exigente
El mago que saca de un viejo baúl tigres y leones y otras fieras semejantes
Gatos saltando alocadamente por el escenario vacío donde el actor recita
Con el tiempo se abren grietas en el lienzo, en la hoja de papel aparecen manchas, el cuaderno amarillo se deteriora
El coro que se coloca más tarde junto al actor lo componen mujeres de bocas muy grandes abiertas elásticamente
El escritor piensa que podría escribir una canción para el coro
La música aún no ha hecho acto de presencia
Esas mujeres que forman el coro tal vez sólo existan como pinturas en un decorado
Una de las mujeres del coro tiene la voz muy débil
El coro eleva la voz y el actor se calla. Las finas saetas del reloj de acero se alcanzan y se sobrepasan
"En la noche -dice el coro- un mago abre un viejo baúl: surge otra mujer partida en dos. Del baúl surge un sombrero y del sombrero un conejo blanco que, a su vez, porta un sombrero del que sale una mariposa negra y también un murciélago
El suelo del escenario está tapizado con terciopelo y el actor se encuentra descalzo
El reloj de pared encerrado en un círculo de madera
El zafiro que protege a las finas saetas
En la parte posterior del escenario, ocultos por un enorme telón de fotografías, el escritor frente a su teclado y el pintor lavando sus pinceles
Las colas de los tigre, de los leones, de los gatos y de otras criaturas semejantes, se hunden en botes de pintura diseminados por el escenario y luego manchan, salpican y rozan al público exigente
Se crea así un cuadro vivo del que pronto se observan fugas
Algunos espectadores, como luces que se apagan, abandonan el teatro. Con el tiempo, unos se aburren y otros sienten temor
Con el tiempo importa más la escritura y menos las palabras, se recuperan papeles de otras épocas, se comprende todo un poco mejor
"En la puerta posterior del teatro aguardan dos mujeres con la boca cerrada
"Y otra mujer en el extremo de un pasillo que finaliza
"Brotan como setas silvestres gatos de colores del terciopelo que tapiza el escenario
"Luces indirectas los iluminan en sus vuelos alocados
"La escritura que escriben puede ser traducida -dice el coro- en palabras que no importan
Pero el rostro del actor indica todo lo contrario. Sabe que su rostro está en juego
Algunos instrumentos en un ángulo del escenario. La música rebotando contra las paredes interiores de un cubo profusamente ornamentado
La Turca en el escenario adelantándose al coro. Se escribe cada vez más y se habla menos
Sobran las explicaciones. Piensa el pintor que sus colores lo dicen todo por él. El escritor ante tu teclado. El actor descalzo sobre el terciopelo
Una cámara sigue al actor en sus monólogos. Mientras envejece
Algunas de las setas silvestres son claramente venenososas y otras pasan desapercibidas. Pero los gatos no inoculan veneno alguno
Escriben sueños donde se repite el amor cada noche según la lógica de las ensoñaciones
A medida que el público, asustado o aburrido, abandona el teatro, los gatos en el escanrio exigen respeto para el actor
El coro guarda silencio ante La Turca. El pintor pretende pintar un cuadro de grandes dimensiones. El escritor traiciona sus palabras
La música se adueña del escenario. Todo se diluye
El esqueleto de un pájaro de grandes dimensiones ocupa el escenario
Entre sus costillas curvadas (dos peines sinuosos en forma de corazón) las bocas del coro reclamando vida. Pero la vida es soñada cada noche y el discurso cambia
La canción es otra, la pintura se modifica
Salvador Alís.
Con el tiempo se escribe más y se habla menos, se lee menos y se entiende más
Con el tiempo el amor se convierte en sueño y el sueño se repite cada noche según la lógica de las ensoñaciones
Un reloj de pulsera que nunca se detiene, abrazando la muñeca como un guante
Las finas saetas cuando se superponen; a veces son del mismo color, a veces hay una negra o plateada y también una roja o blanca o amarilla
El encendedor metálico junto a la pequeña brasa. La plata dormida, el oro devaluado, el coral roto
El fumador y su constante exhibición de humo. Su repertorio de gestos
El escritor, al igual que el pintor, frente a su papel en blanco
El actor que ha sido abandonado en un escenario frente a un público exigente
El mago que saca de un viejo baúl tigres y leones y otras fieras semejantes
Gatos saltando alocadamente por el escenario vacío donde el actor recita
Con el tiempo se abren grietas en el lienzo, en la hoja de papel aparecen manchas, el cuaderno amarillo se deteriora
El coro que se coloca más tarde junto al actor lo componen mujeres de bocas muy grandes abiertas elásticamente
El escritor piensa que podría escribir una canción para el coro
La música aún no ha hecho acto de presencia
Esas mujeres que forman el coro tal vez sólo existan como pinturas en un decorado
Una de las mujeres del coro tiene la voz muy débil
El coro eleva la voz y el actor se calla. Las finas saetas del reloj de acero se alcanzan y se sobrepasan
"En la noche -dice el coro- un mago abre un viejo baúl: surge otra mujer partida en dos. Del baúl surge un sombrero y del sombrero un conejo blanco que, a su vez, porta un sombrero del que sale una mariposa negra y también un murciélago
El suelo del escenario está tapizado con terciopelo y el actor se encuentra descalzo
El reloj de pared encerrado en un círculo de madera
El zafiro que protege a las finas saetas
En la parte posterior del escenario, ocultos por un enorme telón de fotografías, el escritor frente a su teclado y el pintor lavando sus pinceles
Las colas de los tigre, de los leones, de los gatos y de otras criaturas semejantes, se hunden en botes de pintura diseminados por el escenario y luego manchan, salpican y rozan al público exigente
Se crea así un cuadro vivo del que pronto se observan fugas
Algunos espectadores, como luces que se apagan, abandonan el teatro. Con el tiempo, unos se aburren y otros sienten temor
Con el tiempo importa más la escritura y menos las palabras, se recuperan papeles de otras épocas, se comprende todo un poco mejor
"En la puerta posterior del teatro aguardan dos mujeres con la boca cerrada
"Y otra mujer en el extremo de un pasillo que finaliza
"Brotan como setas silvestres gatos de colores del terciopelo que tapiza el escenario
"Luces indirectas los iluminan en sus vuelos alocados
"La escritura que escriben puede ser traducida -dice el coro- en palabras que no importan
Pero el rostro del actor indica todo lo contrario. Sabe que su rostro está en juego
Algunos instrumentos en un ángulo del escenario. La música rebotando contra las paredes interiores de un cubo profusamente ornamentado
La Turca en el escenario adelantándose al coro. Se escribe cada vez más y se habla menos
Sobran las explicaciones. Piensa el pintor que sus colores lo dicen todo por él. El escritor ante tu teclado. El actor descalzo sobre el terciopelo
Una cámara sigue al actor en sus monólogos. Mientras envejece
Algunas de las setas silvestres son claramente venenososas y otras pasan desapercibidas. Pero los gatos no inoculan veneno alguno
Escriben sueños donde se repite el amor cada noche según la lógica de las ensoñaciones
A medida que el público, asustado o aburrido, abandona el teatro, los gatos en el escanrio exigen respeto para el actor
El coro guarda silencio ante La Turca. El pintor pretende pintar un cuadro de grandes dimensiones. El escritor traiciona sus palabras
La música se adueña del escenario. Todo se diluye
El esqueleto de un pájaro de grandes dimensiones ocupa el escenario
Entre sus costillas curvadas (dos peines sinuosos en forma de corazón) las bocas del coro reclamando vida. Pero la vida es soñada cada noche y el discurso cambia
La canción es otra, la pintura se modifica
Salvador Alís.
miércoles, 23 de abril de 2014
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